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Divertir es aprendido

Los complementos a lo que aprendemos en clase: muchas veces lo importante no es qué se aprende sino cómo.

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Durante el periodo de inscripciones para participar en el equipo de cara a la siguiente edición, a los que ya somos más veteranos nos toca ponernos a trabajar en aquellas labores menos ingenieriles, menos glamurosas y más administrativas como lidiar con montañas de papeles e inscribir a nuevos miembros en el equipo.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención durante todo el proceso de inscripción es la variedad de respuestas a la pregunta “¿Qué te motiva a entrar en el equipo?” que hacemos frecuentemente, muchas veces con el simple propósito de sacar un tema de conversación mientras terminamos de completar el papeleo. La respuesta pocas veces se hace esperar: “Me parece interesante” sentencian los menos expresivos. “Quiero ampliar mis conocimientos” aseguran los más imprecisos. “Quiero participar en un proyecto cuyo resultado sea tangible” exclaman los más entusiastas. “No sé. Me gustan las motos” dice la mayoría.

Hay algo en común en todas estas respuestas, que da sentido a todo lo que hacemos. Todos queremos aprender. Pero, ¿por qué hay estudiantes en esta universidad que, con todo lo que les queda por aprender para superar sus respectivas titulaciones, deciden aprender todavía más cosas por gusto? Muchas veces lo importante no es qué se aprende, sino cómo.

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El aprendizaje no formal se define como aquel que no es ofrecido por un centro de educación o formación y normalmente no conduce a una certificación. No obstante, tiene carácter estructurado (en objetivos didácticos, duración o soporte). El aprendizaje no formal es intencional desde la perspectiva del alumno. Por ejemplo, un curso on-line (MOOC), un curso de cocina, clases de natación, etc…
Leyendo un poco por encima esta definición, el lector perspicaz se habrá dado cuenta de que esto tiene muy poco que ver con la actividad del equipo. Si bien da a entender un tipo de enseñanza fuera del aula, que desarrolla habilidades prácticas, ninguno de nosotros tiene formación docente ni el tiempo suficiente para estructurar unos contenidos que impartir al resto del equipo.

Sin embargo no debemos confundir “aprendizaje no formal” con el llamado aprendizaje Informal. Éste último se define como aquel que se adquiere en las actividades cotidianas relacionadas con el trabajo, la familia o el ocio. No es un aprendizaje estructurado (carece de objetivos didácticos, no tiene una duración determinada ni un soporte concreto), no se evalúa y, evidentemente, no conlleva ninguna certificación.
Esto parece que encaja un poco mejor. Entonces, ¿qué tiene que ver el equipo UPM-Motostudent con el aprendizaje informal?

A todos los alumnos que deciden embarcarse en esta aventura les decimos lo mismo que me dijeron a mí la primera vez que crucé por la puerta de nuestro cuartito de asociaciones: “Sé molesto. Insiste en hacer cosas. Pregunta cualquier duda que se te pase por la cabeza y poco a poco te darás cuenta de todo lo que has aprendido”. Digamos que esto no es como un restaurante de categoría, donde un mayordomo pomposo te lleva a la mesa todo el conocimiento que has solicitado cocinado al punto, para que puedas saborear el aprendizaje sentado en tu cómoda silla mientras bebes vino caro. No, aquí hemos venido a cazarlo, a perseguirlo por el bosque hasta atraparlo. Sí, estoy exagerando. Pero es importante que entendamos la enorme diferencia que existe entre asistir a una clase magistral en un aula y lo que hacemos en el equipo, en cuanto a adquisición de conocimiento; y por encima de todo, es fundamental que comprendamos que ambas formas de aprendizaje son complementarias.

¿Dónde encaja el aprendizaje dentro de la actividad del equipo UPM-Motostudent?

Nos dedicamos a construir prototipos de motos de competición, con unas especificaciones concretas, para competir contra otras universidades. Y os puedo asegurar que es más fácil decirlo que hacerlo. En un proyecto tan grande, es imposible (e incluso desaconsejable) que una sola persona abarque todos los aspectos del mismo. Trabajamos en equipo, lo que quiere decir que el reparto de tareas y la carga de trabajo que cada uno soporta, va en función del interés, la capacidad y disponibilidad de cada uno de los miembros. Esto, por supuesto, se traduce en lo que aprende cada uno.

En un proyecto tan grande, es imposible que una sola persona abarque todos los aspectos del mismo

En determinada ocasión nos dimos cuenta de que un gran número de integrantes teníamos interés en aprender algo concreto, que podía sernos de utilidad a la hora de desempeñar nuestras tareas dentro del equipo. Lo que se hizo en este caso fue ofrecer formación a los miembros del equipo que estaban interesados, por parte de otros miembros que dominan la materia en cuestión. No es que la enseñanza forme una parte primordial de la labor del equipo, pero hemos comprendido que es muy conveniente homogeneizar los conocimientos y habilidades dentro del grupo para que se puedan repartir mejor las tareas. Entre las clases de formación que se impartieron en nuestra “academia” interna podemos mencionar: Cursos de modelado en 3D con Catia v5, Uso de Herramientas de tratamiento de imagen como Adobe Illustrator, Conceptos básicos de fabricación aditiva con impresoras 3D, o Charlas sobre Movilidad Eléctrica. Tenemos prevista la realización de más curso después de la época de exámenes de la escuela. Con todo esto se ha conseguido dentro del equipo una interesante mezcla de aprendizaje no formal e informal, que nos ha permitido mejorar la eficiencia del equipo, así como aumentar el valor educativo que nos corresponde por ser parte de la Universidad Politécnica de Madrid.

Es muy conveniente homogeneizar los conocimientos y habilidades dentro del grupo para que se puedan repartir mejor las tareas

Cuando entramos en el equipo, contamos con una serie de conceptos adquiridos en clase. Tenemos ciertas nociones acerca de áreas de conocimiento muy extensas, y a decir verdad, esto no cambia mucho después de un tiempo. Durante el desarrollo del proyecto, a medida que desempeñamos diferentes tareas, o simplemente viendo cómo éstas se llevan a cabo, es cuando ponemos en práctica todo lo aprendido en clase. Es ahí donde se afianzan los conocimientos y dónde más valor damos a toda la teoría aprendida anteriormente. ¿Se acuerda alguien de la asignatura Teoría de Máquinas y Mecanismos que tantos dolores de cabeza dio a más de uno? Pues resulta muy útil para calcular el efecto anti-squat en el basculante de la moto. ¡Cuánto les costó a muchos aprobar Máquinas Eléctricas! Da gusto ver los resultados de aquella vez que llevamos la EME16-E al banco de potencia y ser capaces de entenderlos. Pero no tenemos asignaturas que nos enseñen a llamar a proveedores para solicitar determinada pieza, a dar difusión por redes sociales a un proyecto o a trabajar en un equipo multidisciplinar de profesionales con habilidades y competencias diferentes. Todo estudiante de ingeniería que se precie sabe lo que es la corrosión galvánica, pero hasta que no ves un tubo de acero completamente oxidado porque, por error, lo has dejado en contacto con aluminio, no lo tienes tan en cuenta. Todo esto se aprende con la práctica.

No sería justo decir que el aprendizaje práctico es mejor que el teórico. Ni que la enseñanza informal sea más eficaz que la formal, aunque a veces dé esa impresión. En muchos ámbitos, como puede ser el de las ingenierías donde la carga teórica es tan grande, ambas formas de aprendizaje son complementarias. Son una mezcla necesaria de entender y saber hacer. El conocimiento no se aprovecha plenamente hasta que se pone en práctica. Porque, en definitiva, cuando más valor damos a lo aprendido es cuando nos resulta útil. Cuando empleamos la teoría, tanto para aprender otra cosa, como para ser capaces de aportar nuestro granito de arena en un proyecto tan interesante y desafiante como en el que nos hemos embarcado, realmente entendemos el valor que tiene todo lo que hemos aprendido.

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Una idea en “El aprendizaje Informal”

  • Querido Matias, no podías haberlo expresado mejor.
    Según iba leyendo visualizaba el proceso de aprendizaje que yo misma tuve y que ahora veo en los nuevos integrantes según avanza el tiempo. Espero que este artículo llegue a alumnos en busca de conocimientos y experiencia y que decidan embarcarse en nuestra pequeña gran aventura!
    ENHORABUENA!

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