El pasado 18 de febrero el UPM MotoStudent hizo una visita muy especial a la Escuela Técnica Superior de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid.

Se celebró en sus instalaciones uno de los Torneos Clasificatorios de la FIRST LEGO League en España.

 

Desde la UPM se nos ofreció la posibilidad de asistir de voluntarios como parte del staff y, por supuesto, no dudamos en aceptar. En primer lugar, porque consideramos que la FLL comparte muchos de los valores con los que nosotros afrontamos nuestra propia competición, Motostudent (trabajo en equipo, respeto, aprender y disfrutar). En segundo lugar, porque fomenta la investigación y la resolución de problemas de ciencia e ingeniería en los jóvenes que prometen convertirse en futuros ingenieros. Y, por último, pero desde luego no menos importante, porque son LEGO, y ¿a quién no le gustan los LEGO?

Imaginad la escena: sábado, 7:30 de la mañana, más de 40 universitarios medio dormidos en un aula, alguien pasando lista. Entonces entra por la puerta una de las voluntarias gritando “¡buenos días!” a pleno pulmón, y con el susto y las risas que despierta nos ponemos en marcha: todo el mundo a sus puestos, preparar los tableros, las tarjetas de identificación; a las 8 tenemos que estar todos listos, que empiezan a llegar los equipos.

Ocho de la mañana, todos en nuestros puestos, con el horario en la mano. Recibimos a los equipos, recogemos la merienda y nos ponemos a practicar. Unos ensayan su presentación, otros terminan de programar sus robots, otros desayunan; es temprano para todos. A las 9 es el acto de inauguración con los medios, pero nosotros ya llevamos una hora en faena. Pruebas en las mesas de prácticas, reprogramar y corregir errores. En seguida empiezan las pruebas ante los jurados y el público. No sale todo a la primera, pero para eso están los entrenamientos en el PIT y las otras dos rondas; el objetivo es ir sumando puntos.

Los equipos se mueven sin descanso, entrenamientos en el PIT, las exposiciones en las aulas, el juego del robot y otra vez de vuelta al PIT. La escuela se transforma en una vorágine de chavales corriendo de un sitio a otro y que, aunque no lo parezca, saben exactamente a dónde van.

A los voluntarios nos impresiona la habilidad de los participantes con sus robots, algunos con tan solo diez años (nosotros no éramos tan listos con diez años). Pero no solo eso: el buen ambiente entre ellos, el respeto hacia las normas y los demás equipos, la deportividad que demuestran durante el frenético desarrollo de las actividades de la competición; son un verdadero ejemplo a seguir.

Muchos nervios y mucha ilusión entre los participantes; es la hora de las presentaciones. Semanas de esfuerzo y dedicación en tres presentaciones de 5 minutos cada una: proyecto científico, construcción y programación del robot, y valores de la competición. El juego del robot es más emocionante, pero la presentación es más importante para la puntuación global. No solo tienen que exponer cómo han construído su robot, sino que, además, deben resolver un problema del mundo real: desde emisores de ultrasonidos para alejar al lobo ibérico de las granjas hasta jaulas con control de temperatura para el transporte de animales en la bodega de carga de un avión. Y todo ello integrando los valores de la competición: inclusión, descubrimiento, cooperación, respeto, trabajo en equipo y, sobre todo, aprender y divertirse.

Los voluntarios nos encargamos de que los equipos estén en sus puestos a la hora de competir y presentar, de llevar los tiempos de las prácticas en el pit, de recibir al público, de controlar los accesos… Unos pocos compañeros se encargan de retransmitir el evento por las redes sociales, y pasean con el móvil en la mano haciendo fotos y vídeos, mientras todos nos vamos turnando para descansar y canjear nuestro preciado vale de comida en la cafetería a lo largo de la mañana.

Entrega de premios; los trofeos están hechos, como no podía ser de otra forma, de LEGO. Los equipos ganadores presentan partes de su proyecto al público que no ha tenido ocasión de verlo antes. Muchos aplausos y fotos cuando cada equipo sube al escenario. Durante el acto de clausura los voluntarios estamos tan cansados que nos sentamos en el suelo, pero somos los que más aplaudimos. Por fin, también es nuestro turno de subir al escenario; enorme aplauso de agradecimiento a los dos grupos de voluntarios: con camiseta azul los alumnos, con camiseta roja los profesores, jueces y encargados de la organización.

Una vez concluido el acto, agotados pero muy contentos, nos vamos; pero no es una despedida: la semana que viene muchos nos veremos las caras de nuevo en la feria AULA, representando a nuestra universidad. Aunque nosotros esta vez cambiaremos la camiseta de la FLL por el polo del equipo, y los LEGO por las motos.

Todas las fotos de la FLL aquí

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