Ser miembro del equipo UPM-Motostudent Electric no siempre es fácil.

En un proyecto como éste aprendes que la ingeniería, al final, se reduce a la capacidad de resolver los problemas que van surgiendo de la mejor forma posible. Buscar soluciones eficaces con recursos limitados es un gran reto, pero lo que de verdad pone a los miembros del equipo contra las cuerdas es tratar de explicar por qué hacemos esto.

Cuando empiezas a contar que un domingo, en plena época de exámenes, te levantas a las 6 de la mañana para llevar “la moto de la uni” a rodar al Jarama te suelen poner caras raras. Pero cuando dices que llevas una semana y media quedándote en la universidad hasta las 10 de la noche, preparando la rodada, las caras ya son lo de menos.

Al final, la única forma de convencer a la gente de que no estamos locos es invitarles a que lo vivan por ellos mismos en el Jarama.

Por eso, cuando se dio la oportunidad de volver a rodar una vez más antes de las vacaciones, no lo dudamos un segundo y nos pusimos a trabajar en que la despedida de la temporada fuera algo especial.

Siempre que la moto entra en circuito queremos probar algo nuevo y aprovechar así cada minuto en el asfalto para seguir mejorando, pero esta vez el cambio más importante no estaba en la moto si no en los propios integrantes del equipo, más concretamente en sus camisetas.

La idea de renovar el vestuario llevaba tiempo sobre la mesa, la entrada de nuevos miembros era otro aliciente para hacer una nueva remesa de camisetas y la posibilidad de hacerlo coincidir con la rodada fue la guinda de un pastel que llevaba varios meses en el horno.

¡Ya solo nos hacía falta un socio como Garrampa que nos hiciera unas camisetas tan chulas como éstas!

Si nuestra moto, pese a ser más pequeña que sus vecinas y no hacer ruido, suele ser la reina del box. Esta vez, rodeada de gente vistiendo los colores del equipo, no iba a haber mirada que se le resistiera. Y así fue.

Desde primera hora de la mañana ni uno solo de nosotros se privó del lujo de estrenar camiseta y, pese al calor, el box se tiño del negro UPM. La moto llegó al circuito con ganas de rodar. Durante las semanas previas habíamos sacado tiempo de donde no lo había para ponerla a punto y poder exprimirla hasta el último kW bajo el magnífico día de sol.

Todo el esfuerzo se vio recompensado al verla en pista una vez más. El equipo casi al completo se amontonaba en el muro para verla pasar, silenciosamente, por la recta de meta. En la pista, la moto brilla con luz propia pero cuando Sara, nuestra piloto, vuelve al box entre tanda y tanda, el turno de lucirse es del resto del equipo. Durante unos instantes todo el mundo se arremolina alrededor de la moto desempeñando su papel: conectar el cargador, volcar datos, poner los calentadores, desmontar carenados… Una infinidad de pequeñas tareas se llevan a cabo de forma casi simultánea para comprobar que todo ha funcionado y que el propósito de la rodada, sacar datos para seguir mejorando, se ha cumplido. Según se van completando los pequeños hitos y los integrantes van terminando sus labores, el box vuelve a la calma a la espera de volver a salir en la siguiente tanda.

En estos ratos de menor ajetreo las labores ingenieriles dejan paso a las sociales, resolviendo a los asistentes las dudas que tengan sobre la moto, el equipo o la movilidad eléctrica. Las preguntas acaban derivando hacia conversaciones menos “profesionales” en las que Tesla, Zero o el TT de la isla de Man acaban siendo habituales. Al final, de las preguntas, las conversaciones y las fotos a la moto acaban saliendo contactos interesantes, posibles patrocinios y seguidores fieles que quieren colaborar con nuestro proyecto. Un ejemplo de esto es nuestro amigo Alejandro de HQH Termografía Blower Door que se pasó por el box con su cámara térmica, dispuesto a inmortalizar la EME-16E de una forma diferente y con el que hemos aprendido un montón sobre la temperatura de nuestra moto.

Después de 6 rondas, la mañana tocaba a su fin y con ella la rodada. El equipo cambiaba entonces el box por la cafetería para seguir debatiendo el futuro de la EME16-E y la aplicación de lo aprendido en la futura EME18-E.
Tras reponer fuerzas tocaba recoger el box y poner rumbo de nuevo a la universidad a dejar las cosas. Pero antes de marcharnos, no podíamos irnos del Jarama sin inmortalizar aquel día, decidimos sacar la moto una vez más al pit-lane y hacernos una foto de equipo todos juntos, fardando de camisetas. ¡gracias Garrampa!

Después de las fotos, recoger todo y la obligatoria ronda de despedidas vuelves a casa y te encuentras el taco de apuntes sobre la mesa. ¡Casi habías conseguido olvidar que al dia siguiente tienes examen!
No pasa nada, mientras echas la camiseta a lavar después de su bautismo de fuego te acuerdas de que tienes otra igual para ir al examen. Entonces no hay problema.

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